Estaba en Javea, en las calles del pueblo y estábamos siendo invadidos por los soldados de la alemania nazi. Yo corría de unas calles a otras intentando encontrar una escapatoria, pero llegado el momento, me daba cuenta de que no podía huir. Decidía entonces subir a la terraza de la casa de mis padres con la idea de intentar escapar saltando por los tejados. Una vez arriba me encontraba con varías personas más, que también huían y descartábamos la idea de escapar por los tejados asumiendo que tarde o temprano nos encontrarían. Poco después aparecía un soldado nazi y nos amenazaba con una pistola. Sabiendo que íbamos a morir, decidimos confrontarlo ya que éramos más. En el lance, el soldado me disparaba en la frente y justo después un compañero conseguía tumbarlo. Al robarle la pistola sentía un poco de esperanza. Aunque sorprendido, no parecía extrañarme mucho que el disparo en la frente no hubiese tenido ningún efecto.